Soledad Corti Otaegui de Chile ha plantado 1 árbol en la Patagonia.
Árboles plantados
Ubicado en la comuna de Chonchi, a 45 kilómetros al norte de Castro, el Centro Experimental INIA Butalcura es un espacio clave para la investigación, innovación y transferencia tecnológica orientada a fortalecer la sustentabilidad de los sistemas agropecuarios de Chiloé.
Creado en 1996, este predio busca generar alternativas competitivas y sostenibles para agricultores, agricultoras y comunidades del territorio, integrando producción, conservación e innovación.
En este contexto, Fundación Reforestemos, junto a INIA y CONAF, impulsan un proyecto de restauración que busca recuperar bosque nativo y fortalecer sistemas silvopastoriles resilientes, diversos y compatibles con la conservación de la biodiversidad.
Chiloé es un territorio de alto valor ecológico y cultural, donde el bosque nativo cumple un rol fundamental en la regulación hídrica, la protección del suelo, la biodiversidad y la sostenibilidad de las actividades agropecuarias. En una isla que no cuenta con reservas de agua provenientes de deshielos cordilleranos, la conservación de sus bosques resulta primordial.
Los bosques chilotes funcionan como verdaderos reservorios naturales de agua, ayudando a conservar la humedad del suelo, regular el ciclo hidrológico y sostener vida en el territorio.
Además, estudios han demostrado que los bosques de Chiloé están entre los ecosistemas con mayor capacidad de captura de carbono del mundo.
El ecosistema de referencia corresponde al bosque siempreverde templado interior de Chiloé, asociado a especies como el coihue de Chiloé, mañío de hojas punzantes, canelo, arrayán, luma, tineo, tepú y otras especies propias de ambientes húmedos del sur de Chile.
La propuesta de restauración considera principalmente especies nativas con buena respuesta en terreno y valor sucesional, entre ellas coihue de Chiloé, notro, canelo y mirtáceas. Estas especies permiten avanzar en la recuperación de la estructura vegetal del paisaje, favoreciendo el establecimiento de nuevos núcleos de bosque y la regeneración natural del ecosistema.
La restauración del bosque nativo y la construcción de cortinas cortaviento contribuyen a mejorar el bienestar animal ganadero y aumentar la productividad de la pradera. Al recuperar cobertura vegetal, conectar sectores degradados y proteger áreas de plantación, el proyecto fortalece refugios naturales y aporta a la biodiversidad local.
Además, el proyecto está diseñado para generar y favorecer la conectividad entre parches de bosque nativo, generando pequeños corredores biológicos entre áreas de bosque.
En distintos sectores del predio existen áreas donde la vegetación nativa requiere
ser fortalecida y protegida para asegurar su establecimiento en el tiempo. La
presencia de ganado, la presión sobre las plantas jóvenes y la necesidad de
mejorar la conectividad vegetal hacen necesario implementar medidas de restauración que combinen plantación, protección y manejo del sitio.
A partir de experiencias previas, se identificaron
aprendizajes clave para mejorar el éxito de las plantaciones: reforzar el diseño de los cercos, asegurar una distancia adecuada entre las plantas y las zonas de
presión animal, y establecer cortinas cortavientos con especies nativas que
permitan conectividad entre los parches de bosques y aumenten la productividad
de la pradera y bienestar animal.
Reforestación nativa: recuperación de 6,8 hectáreas mediante el establecimiento de 15.230 plantas, priorizando especies propias del bosque siempreverde templado de Chiloé. Esta acción busca fortalecer zonas de restauración ya definidas y avanzar en la consolidación de nuevos sectores.
Cortinas cortaviento: Construcción de 17.000 m² de cortinas cortaviento, diseñadas para proteger las plantaciones y mejorar las condiciones del sitio, permietiendo disminuir la velocidad del viento, aumentar la productividad de la pradera y la conectividad entre los distintos sectores de bosque nativo generando corredores biológicos.
Protección de plantas y cercado: construcción de aproximadamente 1.500 m de cercos, una medida fundamental para asegurar la supervivencia de las plantas y evitar daños por ramoneo. La experiencia previa en terreno ha demostrado la importancia de contar con cercos resistentes, bien diseñados y con una distancia adecuada respecto de los puntos de plantación.
Monitoreo y aprendizaje técnico: generar información útil para futuras iniciativas de restauración en sistemas agropecuarios del sur. Al desarrollarse en un centro experimental de INIA, y con apoyo técnico de Reforestemos -que realiza monitoreos durante los primeros 5 años de todas sus plantaciones- esta iniciativa tiene un valor adicional: permite vincular la restauración con investigación aplicada, innovación y transferencia tecnológica para agricultores y comunidades.