La actual temporada 2025-2026 de incendios forestales ha dejado consecuencias irreparables en la zona centro-sur de Chile. En las regiones afectadas se registran pérdidas humanas, viviendas destruidas y comunidades completas impactadas, junto con una afectación significativa a los ecosistemas nativos que abrazan estos territorios.
Los incendios no solo representan una emergencia social y humanitaria, sino también una crisis ambiental de gran escala. Miles de hectáreas de bosque nativo han sido consumidas por el fuego, con efectos directos sobre la biodiversidad, los suelos, las cuencas y la capacidad de los territorios para recuperarse en el largo plazo.
Dentro de las zonas más afectadas se encuentran las regiones de Ñuble y Biobío, un territorio clave para la conservación del bosque nativo y, en particular, del bosque esclerófilo, uno de los ecosistemas más singulares y amenazados del país.
Pero el problema se limita hacia esas zonas. En la región Metropolitana, otro foco que encendió la alerta durante la temporada fue el incendio en el Parque San Carlos de Apoquindo, perteneciente a Red Parque Cordillera, que consumió más de mil hectáreas y puso en riesgo uno de los principales refugios de bosque esclerófilo de la RM, clave para la protección de los recursos hídricos.
Un bosque único en el mundo
Los ecosistemas de Chile son excepcionales, y el bosque esclerófilo no es la excepción. Su nombre proviene del griego sklērós (“duro”) y phýllon (“hoja”), una referencia directa a su principal característica: hojas duras, resistentes y adaptadas a condiciones extremas.
Este tipo de bosque existe solo en cinco lugares del planeta: Sudáfrica, California, Australia, la cuenca del Mediterráneo y Chile. En nuestro país, se desarrolla principalmente en la zona central, bajo un clima mediterráneo marcado por inviernos lluviosos y veranos largos y secos.
Las especies esclerófilas están especialmente adaptadas para sobrevivir donde el agua escasea. Sus hojas siempreverdes cuentan con una capa de cera que reduce la pérdida de humedad por evapotranspiración. Sus raíces profundas les permiten acceder a napas subterráneas, y sus hojas no caen en otoño, sino que se renuevan gradualmente durante el año.
Mucho más que árboles resistentes
El bosque esclerófilo no solo sobrevive: sostiene vida. Funciona como refugio y hogar para una gran diversidad de fauna nativa, controla la erosión de los suelos, protege cuencas hidrográficas, regula el ciclo del agua, purifica el aire y actúa como una barrera natural frente a eventos climáticos extremos.
En regiones como el Maule y Biobío, las más afectadas durante la temporada, estos bosques cumplen además un rol clave dentro de un ecotono, una zona de transición entre distintos ecosistemas que concentra una alta biodiversidad y conecta:
- el bosque esclerófilo de la zona central, más seco y adaptado al déficit hídrico;
- el bosque templado lluvioso del sur, más húmedo y diverso;
- y ambientes precordilleranos y cordilleranos andinos, con fuertes gradientes de altitud, temperatura y precipitación.
Incendios, sequía y otras amenazas silenciosas
Si bien los incendios forestales son hoy la amenaza más visible, no son la única. El bosque esclerófilo lleva más de una década enfrentando una presión constante producto de la megasequía que afecta a la zona central desde 2010.
Un estudio liderado por centros de investigación nacionales y publicado en Nature Plants reveló un fenómeno preocupante: la pérdida de verdor de estos bosques, conocida como browning. A través del análisis satelital de más de 13.000 km² entre los años 2000 y 2017, se detectó que cerca de un tercio de los bosques de la región mostró una disminución significativa en su verdor, asociada a déficits de precipitaciones de entre un 25% y un 45%.
Esta pérdida de hojas, ramas e incluso la mortalidad de árboles reduce la capacidad de fotosíntesis, debilita el ecosistema y lo vuelve aún más vulnerable frente al fuego, las plagas y la degradación del suelo.
Cuidar hoy para que siga existiendo mañana
Proteger el bosque esclerófilo no es solo una tarea de conservación: es una inversión en resiliencia, en seguridad hídrica y en bienestar para las comunidades actuales y futuras. Frente a incendios cada vez más frecuentes e intensos, restaurar y fortalecer nuestros bosques nativos es una urgencia.
Tú también puedes ser parte de esta acción concreta. En Reforestemos trabajamos activamente en la restauración ecológica con especies nativas, fortaleciendo territorios y devolviendo vida a los ecosistemas.
Planta tu propio árbol nativo en reforestemos.org
