Más de 300 voluntarios participaron en una jornada de restauración ecológica impulsada por Fundación Reforestemos en el Parque San Carlos de Apoquindo, uno de los ecosistemas más afectados por los incendios que arrasaron la precordillera de Santiago durante el verano pasado. La iniciativa puso el foco en la recuperación del suelo y la conservación del agua como paso esencial para que el bosque esclerófilo pueda regenerarse.
En medio de quebradas ennegrecidas, laderas erosionadas y árboles que aún conservan las huellas del fuego, cientos de personas llegaron hasta la precordillera con palas, azadones y mucha motivación para participar en una de las etapas más invisibles pero fundamentales de la restauración ecológica.
La jornada, organizada junto a Asociación Parque Cordillera, la Municipalidad de Las Condes y el Club Deportivo Universidad Católica, se realizó después del megaincendio que afectó a fines de 2025 a San Carlos de Apoquindo y que consumió más de 1.000 hectáreas de bosque esclerófilo en la Región Metropolitana. Un territorio clave no solo para la biodiversidad de la zona central, sino también para la regulación hídrica y climática de Santiago.
La convocatoria superó los mil inscritos y finalmente reunió a más de 300 voluntarios, además de 18 empresas, organizaciones y autoridades locales que llegaron hasta el parque para participar en labores concretas de recuperación del ecosistema.
Un ecosistema estratégico para Santiago
El incendio forestal dejó profundas heridas en uno de los pocos pulmones verdes que resguardan el bosque esclerófilo de la capital. Este ecosistema mediterráneo es único en el mundo y presente solo en cinco regiones del planeta. Está compuesto por especies nativas adaptadas a largos períodos de sequía y altas temperaturas, como quillayes, litres, peumos y boldos.
Pero su importancia va mucho más allá del paisaje.
El bosque esclerófilo ayuda a regular temperaturas, captura carbono, infiltra agua hacia acuíferos subterráneos y sostiene una enorme biodiversidad. Además, el Parque San Carlos de Apoquindo cumple un rol estratégico dentro de la cuenca del río Maipo, fuente de agua potable para más del 80% de la Región Metropolitana.
Su degradación, advierten especialistas, no solo implica pérdida de flora y fauna nativa, sino también un deterioro directo en la capacidad del territorio para enfrentar la crisis hídrica y climática que afecta a la zona central.
La restauración parte desde el suelo
Aunque muchas veces la restauración ecológica se asocia inmediatamente a plantar árboles, gran parte del trabajo comienza antes: recuperando la capacidad del suelo para retener agua y sostener vida.
Tras un incendio forestal, el terreno pierde materia orgánica, nutrientes y estabilidad. Sin cobertura vegetal, las lluvias pueden arrastrar rápidamente sedimentos cerro abajo, acelerando la erosión y dificultando la regeneración natural del bosque.
Por eso, la jornada estuvo enfocada en la construcción de OCAS —Obras de Conservación de Agua y Suelo—, intervenciones que buscan frenar el escurrimiento superficial, infiltrar agua y devolver humedad al ecosistema.
Durante el voluntariado se construyeron cerca de 240 metros de zanjas de infiltración y se protegieron alrededor de 100 árboles nativos afectados por el fuego, interviniendo una superficie aproximada de 1,4 hectáreas. Estas obras permiten capturar agua en las laderas, disminuir la erosión y restituir nutrientes al terreno antes de iniciar procesos de reforestación.
“Estamos haciendo un trabajo que es fundamental para después poder hacer proyectos de reforestación sostenible en el tiempo”, explicó Suzanne Wylie, directora ejecutiva de Fundación Reforestemos.
“Estamos haciendo un trabajo que es fundamental que tiene que ver con OCAS, que son acciones para contener el suelo y el agua, y así podemos mejorar la calidad del suelo y la condición. También podemos hacer tazas de apoyo a los árboles que resistieron y ayudarles en su proceso de regeneración natural”, señaló.
La directora ejecutiva agregó que los incendios generan daños mucho más profundos que la pérdida visible de vegetación.
“Los incendios no solo destruyen la vegetación visible; dejan un daño profundo en el suelo que puede tardar décadas en revertirse. Actuar tempranamente es clave para evitar que estos territorios entren en un proceso irreversible de degradación. Esta jornada busca precisamente eso: recuperar funciones ecosistémicas esenciales y demostrar que la restauración también es una tarea colectiva”.
Recuperar la capacidad del bosque para retener agua
Una de las principales funciones de las zanjas de infiltración y tazas de apoyo construidas durante la jornada es evitar que el agua escurra violentamente cerro abajo durante las lluvias de invierno.
La idea es que esa agua permanezca en el ecosistema, infiltrándose lentamente y permitiendo que el bosque vuelva a recuperar humedad.
“Aquí estamos haciendo más de 40 zanjas de infiltración y también más de 100 medialunas y tazas para los árboles. Este paso es muy importante para recuperarnos después de un incendio, porque cuando llueva y escurra el agua por las laderas, esta agua no se vaya sino que podamos retenerla en el bosque”, explicó Nicolás Díaz, encargado de turismo y educación medioambiental de Asociación Parque Cordillera.
El profesional destacó además la capacidad de regeneración natural que posee el bosque esclerófilo.
“Los árboles del bosque esclerófilo también pueden rebrotar y resurgir. Después del incendio no mueren estos árboles, sino que necesitan energía. Es muy importante que la ciudadanía, las empresas, lo público y lo privado podamos aportar juntos para recuperar esta zona del parque”.
En un escenario marcado por la sequía estructural y el creciente estrés hídrico que enfrenta la zona central, este tipo de intervenciones también busca mejorar la infiltración de agua hacia acuíferos precordilleranos y avanzar hacia una cuenca con balance hídrico positivo.
Una restauración colectiva
La actividad contó con la presencia de la directora ejecutiva de Fundación Reforestemos, Suzanne Wylie; la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín; José Pedro Guilisasti, secretario ejecutivo de Asociación Parque Cordillera; además de representantes de empresas, organizaciones y vecinos que participaron en la restauración.
“Junto a los voluntarios vivimos una mañana esperanzadora para recuperar el bosque esclerófilo y un pulmón verde estratégico para nuestra ciudad”, señaló la alcaldesa.
“Jornadas como éstas permiten fortalecer nuestro vínculo con el entorno y generar conciencia sobre la importancia de cuidarlo entre todos. Queremos seguir impulsando este tipo de iniciativas porque la protección de nuestros parques es una tarea colectiva y de largo plazo”.
Desde Asociación Parque Cordillera también enfatizaron el valor simbólico y ambiental que tiene iniciar el proceso de recuperación tras uno de los incendios más complejos que ha enfrentado la red de parques precordilleranos.
“Ver cómo el fuego afectó más de mil hectáreas de bosque esclerófilo en cuatro de nuestros parques fue una situación compleja y angustiante. Hoy, gracias al compromiso de cientos de personas, estamos comenzando el proceso de restauración de este ecosistema tan valioso”, señaló José Pedro Guilisasti.
La jornada forma parte del Plan de Restauración 2026 de Fundación Reforestemos, iniciativa que busca responder a la emergencia provocada por los incendios, pero también avanzar hacia territorios más resilientes frente al cambio climático.
La recuperación de un ecosistema devastado por el fuego es un proceso largo y complejo que puede extenderse durante décadas. En San Carlos de Apoquindo, mientras las huellas del incendio aún permanecen visibles entre troncos calcinados y laderas erosionadas, las labores de restauración ya comenzaron a sentar las bases para la regeneración del bosque. Porque antes de pensar en nuevas plantaciones, el desafío urgente es recuperar la capacidad del suelo para retener agua, conservar nutrientes y volver a sostener vida.
Tú también puedes ser parte de la restauración de nuestros bosques nativos. En reforestemos.org puedes plantar o regalar árboles nativos como una forma significativa de homenajear a alguien, expresar condolencias o celebrar momentos importantes con impacto positivo para el planeta.
Y si eres parte de una empresa, también puedes sumarte a través de campañas sostenibles como voluntariados corporativos, plantación por venta de productos y otras iniciativas que ayudan a recuperar ecosistemas y conectar a las personas con la naturaleza.